









Chicas guapas de izquierda a derecha: Ana Mª, Inma, Estrella, Maite y Toñi.
Ojo que esta foto no tiene desperdicio, de izquierda a derecha: Moya (primer plano), Isa, Placi, Mª Carmen Llorca (charrando) y Ana Mª Garcia.
Buena foto, bellezas administrativas, de izquierda a derecha: Isa, Placi, Mª Carmen Llorca y Ana Mª Garcia.
De izquierda a derecha: Bienve, Ana, Juan Carlos, Antonio, Ernesto, Cielo, Reme, Mª Carmen, Mª Antonia, pedro, Make (vuelto), Ana Isabel y Moya. De pie: Maya e Isa, Vuelta: Maribel.
De izquierda a derecha que se les vea la cara: Juan Carlos, Antonio, Ernesto, Cielo, Reme, Mª Carmen, Mª Antonia, Juan (Make), Ana Isabel y Moya. De pie: Maya e Isa.
De izquierda a derecha: Guillermo, Mª Carmen Llorca, Ana Mª, Inma, Estrella, Maite, Toñi. Por detras: Placi e Isa.
De izquierda a derecha: Chuchi, Pedro, Antonio, Maya, Isa, Placi, Paqui Latorre, Mª Luz, Maite Matallana, Mª Carmen
LA “CUARESMA”
Cuaresma significa “cuarenta” que son los 40 días de preparación a la fiesta de Pascua. Según los escritos Jesús se retiró durante 40 días. Para subir al Sinaí, Moisés aguardó 40 días. Elías caminó durante 40 días hacia el Horeb. Y la marcha de los judíos por el desierto duró 40 años. Por lo tanto “40” es un número simbólico que expresa víspera, es decir, preparación intensa de algo muy importante para todo cristiano, la Pascua. No se entiende la Cuaresma si no es en función de la Pascua. El tiempo de Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza y acaba el Jueves Santo. En ese período no se canta el “Aleluya” ni se recita el “Gloria”. En los primeros tiempos, la Cuaresma era un periodo de preparación intensiva al Bautismo, que se celebra en la “noche de Pascua”. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad.

El Evangelio nos dice el Miércoles de Ceniza: “Convertíos y creed en el Evangelio”. Por lo tanto, la Cuaresma es un tiempo de conversión. Convertirse significa “volver”, “cambiar”, “renovarse”, “corregir el camino”, debemos de pasar de ser “hombre viejo” a ser “hombre nuevo”. “Hombre viejo” es el que vive a espaldas de Cristo y del Evangelio. “Hombre nuevo” es el que sigue a Jesús y vive según el Evangelio. Algunos cristianos creen que la conversión es sólo para los paganos y herejes… Y, por tanto, no necesitan la Cuaresma. Otros en cambio, piensan que con no comer carne los viernes o dejar de fumar ya han cumplido… Es una equivocación, si no hay cambio, no hay Cuaresma. Cuaresma es cambiar la vida.
El Miércoles de Ceniza es día de ayuno y abstinencia. Los Viernes de Cuaresma son días de abstinencia. Claro está que, ayunar por ayunar, no tiene sentido y no hace a las personas mejor… Sobre todo en los tiempos que corren en el mundo en que muchos ayunan y no es por Cuaresma, sino porque, no tienen qué comer. Para todo Cristiano abstenerse de comer carne es un signo que tiene importancia por lo que significa. El “ayuno y la abstinencia” son signos de conversión, pero, no son “la conversión”.
El ayuno es signo de que tú: quieres “ayunar de pecados”, solidarizarte con los hambrientos, frenas el consumismo, quieres compartir lo tuyo, prefieres el pan de la “Palabra”.
La abstinencia es signo de que tú: quieres “abstenerte del pecado”, no te comes el pan de los pobres, te “mantienes en forma” por dentro.
Todo esto no tiene sentido si no se cambia el corazón.
La Cuaresma es un tiempo de renovación para la comunidad, si no la hacemos todos juntos, no es Cuaresma. Hace Cuaresma: la pareja, el grupo, la parroquia, la familia, la comunidad. La Cuaresma no se puede hacer solo. El modelo de cambio está reflejado en el Evangelio a través de la Palabra de Dios. Cuaresma es un tiempo favorable para el anuncio y la escucha de la Palabra. Decía San Jerónimo: “Ignorar el Evangelio es ignorar a Cristo”. Jesús decía: “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de mi Padre”.

LA CUARESMA Y EL HOMBRE DE HOY
Hoy en día, somos un poco autosuficientes y a veces olvidamos a Dios, confiamos demasiado en la razón y, a veces nos cerramos a la fe. Pensamos que la Cuaresma es para los “mayores”, porque pensamos que eso “ya no se estila”, se dice que el hombre de hoy ha perdido la conciencia de pecado. ¿Puede que ya no pequemos?, ¿O será necesitamos convertirnos?. Ahora bien, convertirse es algo complicado. Deberíamos de darnos cuenta que si comprendiéramos lo serio que es cambiar nuestras vidas y poner en cuarentena el corazón, nos daríamos cuenta de la necesidad de cumplir con la Cuaresma. No tenemos que tener la menor duda que el hombre de hoy es el hombre del Evangelio, porque el Evangelio siempre es de hoy. Por este motivo todos somos hombres de hoy que necesitamos una Cuaresma de hoy.

20 RECOMENDACIONES PARA NO PERDER EL RUMBO DE LA CUARESMA
1- Procurar ser amable con las personas con quienes convives.
2- Haz un esfuerzo por dialogar en familia sobre aquellos asuntos que convienen al espíritu familiar.
3- Sé atento con tus semejantes, y si conduces, hazlo cristianamente.
4- Recorta las horas de televisión y amplia las de reflexión y oración.
5- Haz alguna lectura que te ayude a profundizar tu fe.
6- Controla tus apetitos: dulces, refrescos, tabaco, alcohol y sé más libre.
7- Dedica algún tiempo diario a la lectura de la Palabra de Dios.
8- Lucha contra el malhumor y la tristeza. Saborea lo bello de la vida.
9- Presta mayor atención a las personas que a las cosas. En especial quienes más lo necesitan: ancianos, enfermos, necesitados y trátalos con cariño.
10- Comparte tu dinero un poco más con otros que tienen menos, a costa de caprichos, chucherías, aperitivos, etc.
11- Mejora en el trabajo, consciente de tu ideal cristiano.
12- Cuida la naturaleza como don de Dios, evitando todo desorden.
13- Evita la crítica negativa, viendo y hablando de lo positivo que puedes describir en cada semejante.
14- Disminuye el consumo de alcohol y si alguien cercano se excede, ayúdale a planteárselo e intentar superar el vicio.
15- Fomenta la paz a tu alrededor. Prescinde de enfados, violencias, malos modales, groserías, insultos, etc.
16- Participa más en los actos y celebraciones de la Comunidad y de los Sacramentos.
17- Di la verdad. Habla claro, sin hipocresías ni mentiras.
18- Intenta hacer felices a los tuyos, con tus detalles y cariños.
19- Reduce tu tiempo de uso del móvil o minimiza el envío de mensajes SMS.
20- Haz un propósito concreto, signo principal de tu ejercicio cuaresmal, de tu primera atención; y participa en todas las celebraciones de Cuaresma y Pascua.

DOMINGO DE RAMOS
Para los cristianos, el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa, período en que conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Se inicia rememorando la Entrada de Jesús en Jerusalén. La fecha de celebración coincide con el inicio de la semana que contiene a la primera luna llena de la primavera del hemisferio norte.
Domingo de Ramos Para los cristianos, el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa, período en que conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Se inicia rememorando la Entrada de Jesús en Jerusalén. La fecha de celebración coincide con el inicio de la semana que contiene a la primera luna llena de la primavera del hemisferio norte.
La celebración del Domingo de Ramos A lo largo de los distintos países de tradición católica, y al margen de las celebraciones litúrgicas, diversas manifestaciones populares conmemoran la entrada en Jerusalén y, en muchos casos, dan comienzo a las procesiones de Semana Santa. Es uno de los bellos comienzos de la llamada Semana Mayor, se recuerda el inicio de una vida que entro por una puerta de cristianidad del pueblo de Dios, recordando que Dios hecho hombre venia a la salvación del hombre.


LUNES SANTO
Jesús, durmió en la casa de sus mejores amigos: Lázaro, Marta y María, en el pueblo Betania. A media mañana fue andando a Jerusalén, que estaba a unos cuatro kilómetros. En el camino, como es la hora de comer tiene hambre. Se acerca a una frondosa higuera, llena de hojas, pero en la que no hay higos, entonces la secó, por no tener frutos. Al llegar a Jerusalén, va al templo y lo encuentra lleno de comerciantes haciendo negocios, y los echa a latigazos, pidiéndonos que tratemos con respeto a Dios y a las cosas de Dios. Por la tarde pasa por el monte de los olivos, donde estuvo haciendo un rato de oración y vuelve a pie a Betania.

MARTES SANTO
Jesús vuelve a Jerusalén. Pasan por el lugar de la higuera maldecida. Al ver el templo, profetiza que será destruido. Los discípulos están tristes porque Jesús les anuncia que dentro de dos días le mataran. Los cristianos, como El, hemos aprendido a cumplir siempre la voluntad de Dios Padre, por encima de todo. Por ejemplo, Juana de Arco, cuando estaba al frente de sus soldados franceses, en una gran batalla contra Inglaterra, Dios le anuncia que ese día será herida. Entonces una amiga suya le dice que no vaya a pelear. Y Juana le contesta en tono irónico: “sal tú y di a mis generales que Juana de Arco no luchará porque tiene miedo a ser herida”. Y salió valerosamente al frente de sus soldados, y fue gravemente herida.

MIERCOLES SANTO
Jesús se queda en Betania. Simón, el leproso que había sido curado por Jesús, invita al Señor a comer en su casa, por lo agradecido que le estaba. Mientras están comiendo, entra en la casa una mujer del pueblo llamada María; rompe un frasco de perfume carísimo y lo echa a los pies del Señor. Los besa y los seca con sus cabellos. A Jesús le gustó ese detalle de cariño.
Es entonces cuando Judas busca a los jefes del pueblo judío y les dice: ¿Qué me dais si os lo entrego?. Ellos se alegraron y prometieron darle dinero.

JUEVES SANTO
La última Cena. Por la mañana del Jueves, Pedro y Juan se adelantan para preparar la cena en Jerusalén. A la tarde llegaron al Cenáculo. Allí Jesús lavó los pies uno a uno. Luego, sentados a la mesa celebra la primera Misa: les da a comer su Cuerpo y su Sangre y les ordena sacerdotes a los Apóstoles para que, en adelante, ellos celebren la Misa. Judas salió del Cenáculo antes, para entregarle. Jesús se despidió de su Madre y se fue al huerto de los Olivos. Allí sudó sangre, viendo lo que le esperaba. Los discípulos se durmieron. Llegó Judas con todos los de la sinagoga y le da un beso. Entonces, le cogieron preso y todos los Apóstoles huyeron. Lo llevan al Palacio de Caifás, el Sumo Sacerdote. Le interrogan durante toda la noche: no duerme nada.

VIERNES SANTO
Hoy muere. Al amanecer del viernes, le juzgan. Tiene sueño, frio, le han dado golpes. Deciden condenarlo y lo llevan a Pilatos. Judas, arrepentido, no supo volver con la Virgen y pedir perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lava las manos y manda crucificar a Jesús. Antes, ordenó que le azotaran. La Virgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después le colocan una corona de espinas y se burlan de Él. Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvario se encuentra con su Madre. Simón le ayuda a llevar la Cruz. Alrededor de las doce de mediodía, le crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre nuestra y hacia las tres se murió y entregó el espíritu al Padre. Para certificar la muerte, le traspasaron con una lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo le desclavan, y dejan el Cuerpo en manos de su Madre. Son cerca de las siete cuando le entierran en el sepulcro.